sexta-feira, 18 de novembro de 2011

La Reencarnación como proceso educativo

Por Ricardo Malta

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La reencarnación, al contrario de lo que vulgarmente se  propaga, no es un proceso punitivo. Es, en verdad, un sistema educativo de  evolución espiritual, regulado por Leyes que fueron instituidas por Dios. por tanto, el Espíritu no retorna al cuerpo físico con la intención de  sufrir puniciones, su regreso a la vestimenta carnal forma parte  de la pedagogía divina.

 La propia expiación,  que el  laico confunde con punición, es en realidad el resultado de la Ley de Causa y Efecto. Para mejor entender esa dinámica, debemos servirnos de una analogía: supongamos que un adolescente, en virtud  de su desidia  en los estudios (causa), se ve obligado a repetir  el año escolar (efecto). ¿En este caso, podemos decir que el colegio  estará aplicando una punición al alumno?  No. Mientras el estudiante no atiende  a las metas establecidas por la enseñanza de la institución, el jamás podrá progresar para un curso superior. No se trata de una punición, más si forma parte del proceso pedagógico. En esta situación específica, solo podemos  culpar al alumno por su fracaso.

De manera semejante, guardadas sus debidas proporciones, ocurre con las expiaciones. Dios no castiga, El instituyo Leyes que regulan el universo, cabiendo al transgresor cargar con la responsabilidad de sus acciones.

Aun, debemos resaltar que reencarnación no es sinónimo de expiación. Aun mismo habiendo faltas a ser reparadas, el Espiritu podrá retornar añ educandario terrestre  con la intención de adquirir nuevos conocimientos en el campo intelecto moral o, tratándose de Espíritus en la escuela, con el fin especifico de desempeñar tareas que lo auxilien  a desenvolver la evolución de la humanidad. Por tanto. Más allá de la expiación, podemos establecer que la reencarnación tiene por objetivo el mejoramiento progresivo de la Humanidad. (L.E, q.167)

Con todo, aun mismo no siendo condición  para el proceso de reencarnación, la expiación constituye un factor casi que unanimidad entre los Espíritus encarnados, eso se explica por la baja condición evolutiva de los habitantes del orbe terrestre. De esta forma, habiendo transgresiones de la legislación divina,  de acuerdo con el maestro nazareno, de ninguna manera saldrás de allí [del orbe terrestre] mientras no pagases  el ultimo centimp (Mateo 5:26), o sea, el infractor deberá retornar a la esfera carnal hasta que restablezca el equilibrio natural de las cosas, esto es, hasta que  repare sus errores del ayer.

La doctrina de la reencarnación no es peculiar de nuestro tiempo, se trata de una enseñanza milenaria, de los filósofos, de las más diversas culturas y tradiciones. No forma parte de un dogma religioso, más si de una Ley natural. Se revela como la forma más pura, lógica y coherente  de las verdades espirituales. Infelizmente, debido a la influencia de un sistema religioso medieval,  común a las sectas dogmaticas occidentales, el creyente sencillo no consigue desasociarse  de la idea teológica  de una existencia subordinada a la salvación gratuita. Son, por señal,  esos mismos grupos que, dogmatizados y fanatizados por la teología de los castigos divinos y de las penas eternas, buscan infiltrar, por ignorancia o mala fe, la falsa idea de que  la reencarnación es un proceso de punición.

 En lo tocante a la ultrapasada concepción del Cielo y el Infierno, anota Gabriel Delanne:

Las antiguas concepciones del Cielo y del Infierno caducaron, porque  no se comprende la eternidad del sufrimiento como punición de una existencia que, en relación a la inmensidad del tiempo, es menos que un segundo, así, como se concibe la felicidad ociosa y beata, cuya monotonía seria un verdadero suplicio.

¡Eso si es una punición! ¿Como el error cometido durante una existencia efímera podrá acarrear la desproporcionalidad de una penalidad eterna? Es ilógico. Hasta aun mismo el mismo supuesto Cielo que, según la teología eclesiástica, debería ser un lugar de alegría, se torna  un suplicio de ociosidad. ¡La sana  razón nos dice que la vida del Espíritu es el trabajo y el progreso incesante!

¿Cuál es la filosofía espiritualista o religión  que consigue explicar racionalmente, por la teología de la existencia única, por ejemplo, las desigualdades sociales, las desigualdades de aptitudes, la existencia de niños que ya nacen con deficiencias físicas y mentales , el motivo del dolor y del sufrimiento, la muerte de un recién nacido  o criaturas de tierna edad, etc.? Ninguna de ellas es capaz de responder esas y otras  complejidades de la vida humana. ¡Solo existe justicia divina  con la reencarnación!

A respecto de la moral Palingenésica, elucida, con razón, el  metapsíquico Gustavo Geley:

Si, en el transcurso de su evolución, en la serie de sus vidas sucesivas, el ser es el producto de sus propias acciones y reacciones, se sigue que su inteligencia, su carácter, sus facultades, sus buenos o malos instintos son obra suya y cuyas consecuencias  habrá de sufrir, infaliblemente.

Todos sus actos, trabajos, esfuerzos, angustias, alegrías y sufrimientos, errores y culpas tienen repercusión fatal  y reacción inevitable, en una u otra de sus existencias.

Siendo así, no hay necesidad de cualquier juzgamiento divino, ni de sanciones sobrenaturales.


Muy lejos de ser una punición, es la doctrina de las vidas sucesivas una prueba de misericordia, de justicia y de la bondad divina. Las posibilidades se amplían en el infinito, no existen desheredados o abandonados a las penas eternas, todo efecto tiene una causa de origen actual o remoto. Esa es la síntesis de la pedagogía divina.

quarta-feira, 16 de novembro de 2011

Verdade Espírita e Teoria Quântica - Perspectiva Possível?

Por Maria Ribeiro

A Verdade, sabe-se, é representada no Pentateuco Espírita, no qual ainda, sobre muitas questões, as inteligências tropeçam e se confundem, dadas as imperfeições nas quais estas estão revestidas. Durante muito tempo o legado Kardequiano será investigado e analisado, sem que todas as informações sejam assimiladas totalmente, e aquele que se crê detentor de grande cabedal de tal conhecimento, que deixe a encargo do tempo que tratará de requisitá-lo para as lides missionárias de maior porte.

Está-se numa fase ainda bem inicial da Doutrina, afinal 154 anos não são tanto tempo assim, pelo menos para os Espíritos. Poderia dizer-se, talvez arriscadamente, que o Espiritismo se encontra na segunda geração de adeptos reencarnados. As cogitações e as hipóteses ainda são perfeitamente cabíveis, aliás, devem ser incentivadas com o objetivo de se ativarem os raciocínios, na busca interminável pela Verdade. Porém devem ser impedidas as formas suspeitas com as quais as coisas têm sido conduzidas. O fato de a autoridade da Doutrina ser-lhe intrínseca, faz com que alguns queiram materializar esta autoridade imprimindo a própria digital: com seus conselhos paternalistas se tornam guia e modelo para aqueles que se sentem desamparados; alguns mais ousados tentam criar sistemas incompatíveis com o Espiritismo, como se ignorassem este perfeitamente estabelecido pelas mentes mais sensatas que se tem noticia; e como se não bastasse, também geram axiomas e máximas que se tornam sempre lembradas por companheiros despreocupados com a Verdade Espírita.  Geralmente não se dão ao trabalho de sequer assistir a estudos e palestras de outros colegas, e, lendo obras pueris, bastas vezes anti doutrinárias, se dizem estudiosos da Doutrina, sem cogitarem da lógica na qual esta é fundamentada.

Todos os que querem divulgar o Espiritismo conforme ele é, a primeira coisa a ser feita, é a procura da compreensão do processo evolutivo humano. Se para alguns tudo se faz muito claro, para outros há uma obscuridade, uma névoa que os impede de enxergarem com a mesma clareza. Uma coisa é analisar de forma crítica atitudes que desvirtuam e ridicularizam a Doutrina por parte de pessoas de má fé. Outra é fazer o mesmo com pessoas bem intencionadas, mas ainda ignorantes, incipientes, Espíritos que não atingiram determinada maturidade intelecto-espiritual que lhes dê maior noção das coisas. Para as primeiras, cuja revisão de valores morais não encontram eco em seu íntimo, pois que se utilizam de cargos assumidos, não para servir, mas para permanecerem vaidosos, orgulhosos e hipócritas, faz-se necessário pulso mais firme, para que se freiem os abusos, afinal não se pode admitir que os erros se perpetuem, pois tendem a se alastrar e todos vão responder pela ação ou pela omissão;  para as segundas, maior acolhimento, atenção e respeito. Mas a paciência é a melhor solução em todos os casos.

Para alguns ainda é difícil entender os princípios da Verdade mesmo à luz das Letras Espíritas. Muitas vezes tem-se que recorrer a comparações por demais grosseiras para que se consiga que a mensagem, ou ao menos parte dela, atinja as pessoas. Mas vale tanto a pena perceber-se que uma pessoa entendeu o que é reencarnação depois de se ter comparado o homem a um telefone celular velho, estragado, que foi substituído por um outro novinho, porém conservou-se o chip do celular antigo, com todas as informações de que precisa...Todo mundo conhece o celular e o chip do celular...é uma comparação grotesca, mas a pessoa entendeu parte do processo e é isto que importa. O contato se faz com pessoas de todos os graus instrutivos, sociais, culturais e espirituais e é necessário que se recorra a métodos os mais variados para que as pessoas fiquem cada vez mais interessadas dos estudos. Cada uma no seu tempo fará germinar a semente. Porém não se pode negar que imaginações por demais férteis insistam em se apresentar, seja ousada ou veladamente, semeando propostas que, infelizmente, furam as barreiras do bom senso e extravasam em todas as direções com a veste fascinante da verdade. As invencionices que campeiam têm que ser impedidas; as alusões sem fundamento têm que ser banidas; as certezas que se baseiam em obras discutíveis têm que ser barradas. Não se pode permitir que uma informação circule e ganhe indumentárias de verdade se vem de uma fonte duvidosa. Aliás, todas as fontes são duvidosas, até que passem pelo crivo da razão e da lógica kardequianas. O incrível e perigoso é que há equívocos clamorosos sendo veiculados por toda a parte, recebendo uma ou outra nuance verdadeiramente doutrinária, e acabam passando despercebidas.

A atualidade é pródiga no que tange a informações de toda ordem, e faz-se preciso ficar atento às novidades, para que se possa tirar proveito daquilo que for bom e útil a um entendimento maior. Kardec se posicionou assim sobre o caráter científico do Espiritismo: “O Espiritismo tem por objeto o estudo do elemento espiritual em suas relações com o elemento material e encontra na união desses dois princípios, a razão de uma multidão de fatos até então inexplicados”. (Obras Póstumas - Curta carta aos detratores do Espiritismo). N’A Gênese, o mesmo mestre lionês registra: “Se a religião se recusar a caminhar com a ciência, a ciência prosseguirá sozinha”; donde se conclui que aquele que se faz avesso às perspectivas científicas, será um adepto retrógrado, contrariando a recomendação de ajuste entre ambas; aliás, o próprio Kardec prosseguiu: “Somente as religiões estacionárias podem temer as descobertas da ciência; essas descobertas não são funestas senão aos que se distanciam das idéias progressistas, imobilizando-se no absolutismo de suas crenças; eles fazem em geral uma idéia tão mesquinha da Divindade, que não compreendem que o fato de se assimilarem às leis da Natureza reveladas pela ciência, é glorificar Deus em suas obras...” (cap. IV,itens 9 e 10)

Nestes pouco mais de 150 anos, várias descobertas se fizeram, invenções se desenvolveram, e é de enorme utilidade se apegar com mais afinco ao estudo do Pentateuco Espírita, com análises linha após linha, sem perder de vistas as novas informações científicas que chegam. Ora, exatamente quatro décadas após o lançamento de O Livro dos Espíritos (1897) foram descobertos os elétrons, que são as partículas negativas do átomo; dois anos antes (1895) entraram os raios X no cenário cientifico, aliás, descoberta revolucionária. No ano de 1900, surge o marco inicial da teoria quântica com os postulados de Planck, posteriormente comprovados por Einstein em seus experimentos.

A descoberta dos infinitamente pequenos por Pasteur só foi possível graças à outra descoberta fantástica que foi o microscópio. Tudo no mundo é solidário e caminha harmonicamente, obedecendo à dinâmica estabelecida pela Divindade. Aquele mundo microscópico existia ativamente independente do conhecimento dos homens. Possivelmente ainda existam os que rejeitem esta idéia, pelo simples fato de não se ver uma bactéria carcomendo um alimento. O microscópio eletrônico trouxe grandes novidades para as pesquisas, mas a reflexão inquieta leva algumas almas a se perguntarem: e se alguém descobrir uma forma de potencializar a visão eletro-microscópica, quantas novas organelas celulares não seriam descobertas? Quantos novos detalhes não seriam desnudados? O próprio átomo poderia ser desmembrado, e quem sabe, não se testemunhariam os elétrons, jamais vistos pelos olhos humanos, saltitando nos orbitais... Que sonho!

Os postulados de Planck em 1900 e os avanços conquistados por seus continuadores promoveram a compreensão de fenômenos que, embora inapreciáveis visivelmente, se acham no campo da materialidade, desabrocham na atualidade para uma vertente totalmente oposta – a mente, que mesmo ainda não considerada em seu aspecto moral, também não se configura como entidade dependente do agregado encefálico, conforme conclusões dos próprios cientistas.  Pode-se presumir que dentro de mais algum tempo a mente como Ser Moral alcance o interesse destas investigações, e então ter-se-á a comprovação científica de Deus, do Espírito, de Reencarnação, de Mediunidade. Os conceitos quânticos chamaram a atenção do campo filosófico para suas ilações. E apesar da mocidade desta teoria, os resultados positivos e objetivos são admiráveis. Em todo o mundo cientistas se voltam para as pesquisas quânticas, não havendo razão para que esta seja hostilizada. Todas as descobertas científicas são Divinas. Os cientistas são também missionários que vêm à Terra para fazê-la avançar, e conscientes ou não, acabam por demonstrar aos que tem olhos de ver, a Excelsa Magnitude e Sabedoria do Criador. Se eles mesmos não se convencem disso, não cabe a ninguém julgá-los, pois que se encontram em processo evolutivo como quaisquer outros homens, e empregam seus altos valores intelectivos à serviço da Obra Divina.

A teoria quântica pode trazer respostas e preencher algumas lacunas, não deixadas pela Codificação, conforme acreditam alguns confrades, lacunas essas surgidas por causa da estreiteza de vistas do homem que apenas desabrocha para um entendimento mais elevado. Naturalmente não se poderá conceber um conceito muito alto para os princípios da teoria quântica, ou outra qualquer, sem antes estudá-los minuciosamente, utilizando-se da lógica e da racionalidade, a fim de se constatar se há um consórcio perfeito, ou ao menos conciliável entre ambos. Retirar o mérito de qualquer outra teoria por causa de convicções pessoais e conseguintemente, orgulhosas, antes que se façam as devidas investigações, colocando à prova as conclusões encontradas, talvez seja atitude tão precipitada quanto imprimir credibilidade demasiada sem qualquer exame prévio.  Observar demoradamente, estudar detidamente e aguardar o tempo, que é o único incumbido de avalizar ou não, pois “só a verdade pode dar raízes a uma doutrina.”(O Livro dos Médiuns – cap XXXI – item XXVIII)

Todas as vastas conquistas tecnológicas e científicas alcançadas têm por fundamento os postulados da teoria quântica, sendo possível perceber o desencadear de um processo, o desenvolvimento paulatino e constante. Sem a mecânica quântica, ou seja, a física dos componentes da matéria, tais como átomos e moléculas, por exemplo, seria impossível a concepção de microcomputadores, aparelhos CD, controle remoto, e nas aplicações médicas, os equipamentos de Ressonância Magnética. Também a Biologia conheceu o DNA e a Genética.

Há algum tempo ninguém imaginaria ser possível um exame diagnóstico, por exemplo, em três dimensões e certamente sejam infinitas, quem sabe... Aliás, os Espíritos já elucidaram na Obra Máxima legada à Humanidade, que o espaço e o tempo são infinitos.

Pergunta-se porque alguns confrades são contrários ou antipáticos à teoria quântica. Os argumentos de que esta versa apenas para o campo físico/material não convence, porque sabe-se através da Doutrina Espírita que “os dois mundos se interpenetram”. Os Espíritos desencarnados, tanto podem se encontrar tranqüilos, felizes, serenos como apáticos, sofredores, aborrecidos. No livro O céu e o inferno um Espírito classificado na categoria de Espíritos Felizes faz o seguinte relato ao ser questionado se tinha a visão dos Espíritos presentes naquela reunião: “Vejo sobretudo Lázaro e Erasto; depois, mais afastado, o Espírito de Verdade planando no espaço, depois uma multidão de Espíritos amigos que vos cercam(...)”(O Céu e o inferno – cap.II, item 9)
 
Na questão 278 de O Livro dos Espíritos Kardec indaga das Entidades Excelsas se “Os Espíritos das diferentes ordens estão misturados?” e elas respondem: -“Sim e não; quer dizer, eles se vêem, mas distinguem-se uns dos outros. Eles se evitam ou se aproximam segundo analogia ou antipatia de seus sentimentos, como acontece entre vós. É todo um mundo do qual o vosso é um reflexo obscuro. Os Espíritos da mesma categoria reúnem-se por uma espécie de afinidade e formam grupos ou famílias de Espíritos unidos pela simpatia e pelo objetivo que se propuseram: os bons pelo desejo de fazer o bem, os maus pelo desejo de fazer o mal, pela vergonha de suas faltas e pela necessidade de se encontrarem entre os que se lhe assemelham.” E segue o comentário Kardequiano: ” Tal uma grande cidade onde os homens de todas as categorias e de todas as condições se vêem e se encontram sem se confundirem; onde as sociedades se formam pela analogia de gostos; onde o vício e a virtude convivem sem se falarem.” (grifos meus)

A consciência quântica moralmente falando se refere a uma realidade subjetiva: lugar, tempo, espaço, não determinam o estado interior de um Ser, ao contrário, o Ser é que, de algum modo, reveste o lugar, o tempo e o espaço com o que alimenta em si mesmo, na intimidade, e emana para o exterior. Isto não significa que este “exterior” será contaminado, por assim dizer, com as emanações menos agradáveis desta criatura, pois uma outra poderá estar ali em condição espiritual mais feliz; o contrário também pode se operar. Pode-se remontar a outra dimensão e naquele mesmo ambiente encontrarem-se entidades num grau evolutivo como o dos selvagens, por exemplo... Numa outra dimensão, poderão ser encontrados Espíritos mais nobres, e assim por diante. Sobre a questão de luz e trevas, Kardec registra em “O céu e o inferno”, no capítulo IV da segunda parte, as seguintes palavras do Espírito São Luís: “O perispírito possui, por sua natureza, uma propriedade luminosa que se desenvolve sob o império da atividade e das qualidades da alma... O brilho da luz está em razão da pureza do Espírito; as menores imperfeições morais a obscurecem e a enfraquecem.” Ou seja, não há Espíritos em trevas, pois, ainda que obscurecida e  enfraquecida, a luz não deixa de existir para ninguém. Prossegue São Luís: “... todos os Espíritos inferiores não estão nas trevas,... o mesmo Espírito pode se encontrar, alternativamente, na luz e na obscuridade... a luz é um castigo para certos Espíritos imperfeitos. Se a obscuridade na qual estão mergulhados certos Espíritos fosse inerente à sua personalidade, ela seria permanente e geral para todos os maus Espíritos, o que não é, uma vez que os Espíritos, da maior perversidade, vêem perfeitamente, ao passo que outros, que não se pode qualificar de perversos, estão temporariamente mergulhados nas profundas trevas.”

Nesta linha de raciocínio, baseado ainda na questão 278, poder-se-ia inferir que não existem regiões espirituais conforme se entende, uma vez que o universo íntimo é que determinará a posição agradável e feliz ou amargurada e nebulosa do Ser. Considerando a perfeição absoluta da Divindade, não se pode concluir que sua Criação seja menos perfeita, portanto os estados acabrunhados, tristes e tudo o mais são criação da própria individualidade cujos conceitos permanecem materializados; estando este quadro sujeito a se alterar mediante mudança de pensamento desta individualidade. Portanto, a crença de que, ao desencarnar, o homem vai para este ou aquele ambiente, não passa de um elemento remanescente da superstição, pois ao perder a indumentária física, que é o que, a princípio o separa do mundo real – o mundo espiritual - o homem percebe a sua realidade nua e crua, tal qual ele mesmo construiu durante seu estágio na Terra. Ou seja, ele sempre esteve naquele ambiente, com a diferença de que este mundo era-lhe ocultado pelo corpo.

Vejam-se o que declara Kardec n’ A Gênese nos itens 14, 15 e 16 do capítulo XVI: ”...mas seu pensamento entrando em relação com a época em que isto se dava, seu perispírito toma instantaneamente aquela forma, a qual também deixa instantaneamente , desde que o pensamento cesse de agir... Sendo os fluidos o veículo do pensamento, este atua sobre os mesmos como o som atua sobre ao ar; eles nos trazem o pensamento, como o ar nos traz o som. Pode-se, pois, dizer, com toda a verdade, que em tais fluidos há ondas e raios de pensamentos, os quais se cruzam sem se confundir, como no ar há ondas e raios sonoros... Sendo os homens Espíritos encarnados, têm, em parte, as atribuições da vida espiritual, pois vivem essa vida no sono, e freqüentemente no estado de vigília. O Espírito, ao encarnar-se, conserva seu perispírito com as qualidades que lhe são próprias, e que, como se sabe, não é circunscrito ao corpo, porém irradia-se em derredor, envolvendo-o como uma atmosfera.”  Mais adiante, no item 20, Kardec afirma que “o pensamento produz pois uma espécie de efeito físico, que reage sobre o moral...” Ora, se ao encarnar o Espírito conserva as qualidades que lhe são próprias, ao desencarnar ocorre identicamente. Perdendo o veículo físico, aí está a sua realidade, o seu mundo espiritual. 

Os espaços infinitos compreendem dimensões de que não se é capaz de conceber. Os pensamentos e imaginações humanos não encontram vocábulos para serem perfeitamente descritos e se fazerem compreender... Quem sabe não poderiam os estudiosos, utilizando do aspecto filosófico do Espiritismo, procurar fundamentos da teoria quântica? Pois, ao que parece, a teoria quântica encontra fundamentos no Espiritismo...

A Física clássica torna conhecidas as leis que regem a matéria objetiva, visível, palpável. A Física quântica estuda e esclarece sobre as leis que governam o mundo subjetivo, invisível, etéreo, e que, aliás, está na natureza. Os termos ‘subjetivo’ e ‘invisível’ talvez não exprimam com clareza o real significado do que se intenciona dizer, visto que os efeitos se manifestam perfeitamente materializados. O arco-íris, por exemplo, deixa-se contemplar por apenas algumas cores, as outras estão na ordem de luz invisível, e são conhecidas pelos efeitos incontestes.

Estão registradas no Evangelho de João as palavras de Jesus: “Eu sou o caminho, a verdade e a vida. Ninguém vem ao Pai senão por mim”. O Cristo usa uma colocação verbal de ir, fazendo entender que Ele vivia uma realidade diferente daquela em que era visto pelos demais. Falava da sua condição e realidade espiritual de pureza, graça e felicidade, indefiníveis e também inalteráveis, mesmo num planeta habitado por homens hipócritas e perversos.(g. m.)

Correlacionando as palavras de Jesus em João com a supracitada questão 278, percebe-se que possivelmente o Cristo quisera remeter à condição quântica da Vida. Os Espíritos disseram “tudo está em tudo”, na questão 33 de O Livro dos Espíritos, respondendo a uma questão que versa sobre as propriedades da matéria e o comentário de Kardec assinala o oxigênio, o hidrogênio, o nitrogênio (que ele chama de azoto) o carbono e outros como podendo continuar a ser considerados simples até nova ordem”. Ora, o átomo já foi dissecado e nele, por causa dos efeitos que se observam, encontram-se pósitrons, négatrons, neutrinos, anti neutrinos e mésons dividindo o mesmo espaço com os conhecidos elétrons, prótons e nêutrons.(g.m.)

Assiste-se, infelizmente, a dois extremos em que querem posicionar a Doutrina Espírita: de um lado, os que visam torná-la uma Ciência- o que a tornaria dura, fria. E de outro, os que ambicionam fazê-la uma religião vulgar, cheia de quesitos perfeitamente dispensáveis, o que de um modo ou de outro resultaria numa doutrina incompleta, como centenas de outras. José Herculano Pires assim a definiu: “... Doutrina complexa, que abrange todo o campo do Conhecimento, apresenta-se enquadrada na seqüência epistemológica de: a) ciência – como pesquisa dos chamados fenômenos paranormais dotada de métodos próprios, específicos e adequados ao objeto que investiga...; b) filosofia- como interpretação da natureza dos fenômenos e reformulação da concepção do mundo e de toda a realidade segundo as novas descobertas científicas...;c) religião – como conseqüência das conclusões filosóficas, ...considerado como Religião em Espírito e Verdade, anunciada por Jesus, anunciada pelos Evangelhos; religião espiritual sem aparatos formais, dogmas de fé ou instituição igrejeira, sem sacramentos...”( Curso Dinâmico de Espiritismo  - O grande desconhecido)

O presente artigo não intenciona demonstrar uma veracidade irrefletida quanto às novas teorias científicas, nem tampouco tomar partido e sair em defesa da teoria quântica. Sabe-se que a hora é a de desfazer equívocos e, para isso, as obras básicas são o farol de todo estudioso sério. Desta forma poder-se-á averiguar mais profundamente o que vem surgindo, o que exigirá reflexão filosófica, alheia aos argumentos vazios ou às idéias pré concebidas.  A proposta é que se observem sem preconceitos em que pé se acha o progresso científico e filosófico. É preciso que mentes abertas, judiciosas, austeras, perspicazes, se posicionem a frente da investigação mais acurada, conforme Kardec ensinou, para que haja efetiva continuidade na ciência Espírita. Lembrando a questão 19 de o Livro dos Espíritos:

“Pelas investigações científicas, não pode o homem penetrar alguns dos segredos da Natureza? – A ciência lhe foi dada para o seu adiantamento em todos os campos, mas ele não pode ultrapassar os limites fixados por Deus.” E Kardec comenta, como sempre, lucidamente: “Quanto mais é dado ao homem penetrar nesses mistérios, mais cresce sua admiração pelo poder e sabedoria do Criador; mas, seja por orgulho, seja por fraqueza, sua própria inteligência o faz joguete da ilusão. Ele amontoa sistemas sobre sistemas e cada dia que passa lhe mostra quantos erros tomou por verdades e quantas verdades rejeitou como erros. São outras tantas decepções para o seu orgulho.” (g. m.)

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segunda-feira, 14 de novembro de 2011

Reencarnação como processo educativo

Por Ricardo Malta

A reencarnação, ao contrário do que vulgarmente se propaga, não é um processo punitivo. È, em verdade, um sistema educativo de evolução espiritual, regulado por Leis que foram instituídas por Deus. Portanto, o Espírito não retorna ao corpo físico no intuito de sofrer punições, a sua volta à vestimenta carnal faz parte da pedagogia divina.

A própria expiação, que o leigo confunde com punição, é na realidade o resultado da Lei de Causa e Efeito. Para melhor entender essa dinâmica, devemos nos utilizar de uma analogia: suponhamos que um adolescente, em virtude de sua desídia nos estudos (causa), se vê obrigado a repetir o ano escolar (efeito). Neste caso, podemos dizer que o colégio estará aplicando uma punição ao aluno? Não. Enquanto o estudante não atingir as metas estabelecidas pela instituição de ensino, ele jamais poderá progredir para o período ulterior. Não se trata de uma punição, mas faz parte de um processo pedagógico. Nesta situação especifica, só podemos culpar o próprio aluno pelo seu fracasso.

De modo semelhante, guardadas suas devidas proporções, ocorrem com as expiações. Deus não pune, Ele institui Leis que regulam o universo, cabendo ao transgressor arcar com a responsabilidade de suas ações.

Todavia, devemos ressaltar que reencarnação não é sinônimo de expiação. Mesmo não havendo faltas a serem reparadas, o Espírito poderá retornar ao educandário terrestre no intuito de auferir novos conhecimentos no campo intelecto-moral ou, em se tratando de Espíritos de escol, com o fim especifico de desempenhar tarefas que auxiliem no desenvolvimento evolutivo da humanidade. Portanto, além da expiação, podemos estabelecer que a reencarnação tem por objetivo o melhoramento progressivo da Humanidade. (L.E, q.167)

Contudo, mesmo não sendo conditio sine qua non para o processo de reencarnação, a expiação constitui um fator quase que unanimidade entre os Espíritos encarnados, isso se explica pela baixa condição evolutiva dos habitantes do orbe terrestre. Desta forma, havendo transgressões da legislação divina, de acordo com o mestre nazareno, de maneira nenhuma sairás dali [do orbe terrestre] enquanto não pagares o último ceitil (Mateus 5:26), ou seja, o infrator deverá retornar à esfera carnal até que restabeleça o equilíbrio natural das coisas, isto é, até que repare os seu erros de outrora.

A doutrina da reencarnação não é peculiar ao nosso tempo, trata-se de um ensinamento milenar, dos filósofos, das mais diversas culturas e tradições. Não faz parte de um dogma religioso, mas de uma Lei natural. Revela-se como a forma mais pura, lógica e coerente das verdades espirituais. Infelizmente, devido a influência de um sistema religioso medieval, comum as seitas dogmáticas ocidentais, o crente simplista não consegue se desassociar da idéia teológica da existência una subordinada ao salvacionismo gratuito. São, por sinal, esses mesmos grupos que, dogmatizados e fanatizados pela teologia dos castigos divinos e das penas eternas, buscam infiltrar, por ignorância ou má-fé, a falsa idéia de que a reencarnação é um processo de punição.

No que tange a ultrapassada concepção de Céu e Inferno, assinala Gabriel Delanne:

As antigas concepções do Céu e do Inferno caducaram, porque não mais se compreende a eternidade do sofrimento como punição de uma existência, que, em relação à imensidade do tempo, é menos de um segundo, assim como não se concebe a felicidade ociosa e beata, cuja monotonia seria um verdadeiro suplício.

Isso sim é punição! Como o erro cometido durante uma existência efêmera poderá acarretar a desproporcionalidade de uma penalidade eterna? Ilógico. Até mesmo o suposto Céu que, segundo a teologia igrejeira, deveria ser um lugar de alegria, torna-se um suplicio de ociosidade. A sã razão nos diz que a vida do Espírito é trabalho e progresso incessante!

Qual a filosofia espiritualista ou religião que consegue explicar racionalmente, pela teologia da existência única, por exemplo, as desigualdades sociais, as desigualdades de aptidões, a existência de crianças que já nascem com deficiências físicas e mentais, o motivo da dor e do sofrimento, a morte de um nascituro ou de criança de tenra idade, etc.? Nenhuma delas é capaz de responder essas e outras complexidades da vida humana. Só existe justiça divina com a reencarnação!

A respeito da moral Paligenésica, elucida, com razão, o metapsiquista Gustave Geley:

Se, no decurso da sua evolução, na série das suas vidas sucessivas, o ser é o produto de suas próprias ações e reações, segue-se que a sua inteligência, o seu caráter, as suas faculdades, os seus bons ou maus instintos são obra sua e cujas conseqüências terá de sofrer, infalivelmente.

Todos os seus atos, trabalhos, esforços, angústias, alegrias e sofrimentos, erros e culpas têm repercussão fatal e reação inevitável, numa ou noutra de suas existências.

Assim, não há qualquer necessidade de julgamento divino, nem de sanções sobrenaturais.


Muito longe de ser uma punição, é a doutrina das vidas sucessivas uma prova da misericórdia, da justiça e da bondade divina. As possibilidades se ampliam ao infinito, não existem deserdados ou abandonados às penas eternas, todos nós estamos subordinados ao determinismo do progresso, nada é por acaso, todo efeito tem uma causa de origem atual ou remota. Essa é a síntese da pedagogia divina.

quinta-feira, 10 de novembro de 2011

Profissão de fé espírita raciocinada

§ I. DEUS

1. Há um Deus, inteligência suprema, causa primeira de todas as coisas.

A prova da existência de Deus está no axioma: Não há efeito sem causa. Vemos incessantemente uma multidão inumerável de efeitos, cuja causa não está na Humanidade, uma vez que a Humanidade está impossibilitada de reproduzi-los, e mesmo de explicá-los: a causa está, pois, acima da Humanidade. É a essa causa que se chama Deus, Jeová, Alá, Brama, Fo-hi, Grande Espírito, etc., segundo as línguas, os tempos e os lugares.

Esses efeitos, de nenhum modo, não se produzem ao acaso, fortuitamente e sem ordem; desde a organização do menor inseto, e do maior grão, até à lei que rege os mundos circulando no espaço, tudo atesta um pensamento, uma combinação, uma previdência, uma solicitude que ultrapassam todas as concepções humanas. Essa causa é, pois, soberanamente inteligente.

2. Deus é eterno, imutável, imaterial, único, onipotente, soberanamente justo e bom.

Deus é eterno, se tivesse tido um começo, alguma coisa teria existido antes dele; teria saído do nada, ou bem teria sido criado, ele mesmo, por um ser anterior. Assim é que, de passo a passo, remontamos ao infinito na eternidade.

Deus é imutável; se estivesse sujeito a mudanças, as leis que regem o Universo não teriam nenhuma estabilidade.

É imaterial, quer dizer que a sua natureza difere de tudo o que chamamos matéria, de outro modo estaria sujeito às flutuações e às transformações da matéria, e não seria imutável.

É único, se houvesse vários deuses, teria várias vontades; e desde então não teria uma unidade de vistas, nem unidade de poder na ordenação do Universo.

É onipotente, porque é único. Se não tivesse o soberano poder, haveria alguma coisa mais poderosa do que ele; não teria feito todas as coisas, e as que não tivesse feito, seriam a obra de um outro Deus.

É soberanamente justo e bom. A sabedoria providencial das leis divinas se revela nas menores coisas, como nas maiores, e essa sabedoria não permite duvidar nem da sua justiça, nem da sua bondade.

3. Deus é infinito em todas as suas perfeições.

Supondo-se imperfeito um só dos atributos de Deus, se se diminui a menor parcela da eternidade, da imutabilidade, da imaterialidade, da unidade, da onipotência da justiça e da bondade de Deus, pode-se supor um outro ser possuindo o que lhe faltaria, e esse ser, mais perfeito do que ele, seria Deus.

§ II. A ALMA

4. Há no homem um princípio inteligente que se chama ALMA ou ESPÍRITO, independente da matéria e que lhe dá o senso moral da faculdade de pensar.

Se o pensamento fosse uma propriedade da matéria, ver-se-ia a matéria bruta pensar; ora, como jamais se viu a matéria inerte dotada de faculdades intelectuais; que quando o corpo está morto ele não pensa mais, é necessário disso concluir que a alma é independente da matéria, e que os órgãos não são senão instrumentos com a ajuda dos quais o homem manifesta o seu pensamento.

5. As doutrinas materialistas são incompatíveis com a moral e subversivas da ordem social.

Se, segundo os materialistas, o pensamento fosse segregado pelo cérebro, como a bile é segregada pelo fígado, disso resultaria que, na morte do corpo, a inteligência do homem e todas as suas qualidades morais reentrariam no nada; que os parentes, os amigos e todos aqueles aos quais se tivesse afeiçoado, estariam perdidos sem retorno; que o homem de gênio seria sem mérito, uma vez que não deveria as suas faculdades transcendentais senão ao acaso de sua organização; que não haveria, entre o imbecil e o sábio, senão a diferença de mais ou de menos cérebro.

As conseqüências dessa doutrina seriam que, não esperando o homem nada além desta vida, nenhum interesse teria em fazer o bem; que seria muito natural que procurasse se proporcionar o mais de gozos possíveis, fosse memo às expensas de outrem; que haveria estupidez em disso se privar pelos outros; que o egoísmo seria o sentimento mais racional; que aquele que fosse teimosamente infeliz sobre a Terra, nada melhor teria a fazer do que se matar, uma vez que, devendo cair no nada, isso não seria nem mais e nem menos para ele, e que abreviaria os seus sofrimentos.

A doutrina materialista é, pois, a sanção do egoísmo, fonte de todos os vícios, a negação da caridade, fonte de todas as virtudes e base da ordem social, e a justificação do suicídio.

6. A independência da alma está provada pelo Espiritismo.

A existência da alma está provada pelos atos inteligentes do homem, que devem ter uma causa inteligente e não uma causa inerte. A sua independência da matéria está demonstrada de maneira patente pelos fenômenos espíritas que a mostram agindo por si mesma, e sobretudo pela experiência de seu isolamento durante a vida, o que lhe permite se manifestar, pensar e agir na ausência do corpo.

Pode-se dizer que, se a química separou os elementos da água, se ela colocou por aí as suas propriedades em descoberto, e se pode à vontade fazer e desfazer um corpo composto, o Espiritismo pode igualmente isolar os dois elementos constitutivos do homem: o espírito e a matéria, a alma e o corpo, separá-los e reuni-los à vontade, o que não pode deixar dúvida sobre a sua independência.

7. A alma do homem sobrevive ao corpo e conserva a sua individualidade depois da morte.

Se a alma não sobrevivesse ao corpo, o homem não teria por perspectiva senão o nada, do mesmo modo se a faculdade de pensar fosse o produto da matéria; se ela não conservasse a sua individualidade, quer dizer, se ela fosse se perder no reservatório comum chamado grande todo, como as gotas de água no Oceano, isso não seria menos para o homem o nada do pensamento, e as conseqüências seriam absolutamente as mesmas de que se não tivesse alma.

A sobrevivência da alma depois da morte está provada, de maneira irrecusável e de alguma sorte palpável, pelas comunicações espíritas. Sua individualidade está demonstrada pelo caráter e pelas qualidades próprias de cada uma; essas qualidades, distinguindo as almas umas das outras, constituem a sua personalidade; se elas estivessem confundidas num todo comum, não teriam senão qualidades uniformes.

Além dessas provas inteligentes, há ainda a prova material das manifestações visuais, ou aparições, que são tão freqüentes e tão autênticas, que não é permitido contradizer.

8. A alma do homem é feliz ou infeliz depois da morte, segundo o bem ou o mal que fez durante a vida.

Desde que se admite um Deus soberanamente bom e justo, não se pode admitir que as almas tenham uma sorte comum. Se a posição futura do criminoso e do homem virtuoso devesse ser a mesma, isso excluiria toda a utilidade de se fazer o bem; ora, supor que Deus não faz diferença entre aquele que faz o bem e aquele que faz o mal, seria negar a sua justiça. Não recebendo o mal sempre a sua punição, nem o bem a sua recompensa durante a vida terrestre, disso é necessário concluir que a justiça será feita depois, sem isso Deus não seria justo.

As penas e os gozos futuros estão, por outro lado, materialmente provados pelas comunicações que os homens podem estabelecer com as almas daqueles que viveram e que vêm descrever o seu estado, feliz ou infeliz, a natureza de suas alegrias ou de seus sofrimentos, e dizer-lhes a causa.

9. Deus, a alma, sobrevivência e individualidade da alma depois da morte do corpo, penas e recompensas futuras, são os princípios fundamentais de todas as religiões.

O Espiritismo vem acrescentar, às provas morais desses princípios, as provas materiais dos fatos e da experimentação, e interromper os sofismas do materialismo. Em presença dos fatos, a incredulidade não tem mais razão de ser; assim é que o Espiritismo vem dar de novo a fé àqueles que a perderam, e levantar as dúvidas entre os incrédulos.

§ III. CRIAÇÃO

10. Deus é o criador de todas as coisas.

Esta proposição é a conseqüência da prova da existência de Deus.

11. O princípio das coisas está nos segredos de Deus.

Tudo diz que Deus é o autor de todas as coisas, mas quando e como as criou? É a matéria de toda a eternidade como ele? É o que ignoramos. Sobre tudo o que não julgou oportuno nos revelar, não se pode estabelecer senão sistemas mais ou menos prováveis. Dos efeitos que vemos, podemos remontar a certas causas; mas há um limite que nos é impossível transpor, e seria, ao mesmo tempo, perder seu tempo e se expor e desviar-se querendo ir além.

12. O homem tem por guia, na pesquisa do desconhecido, os atributos de Deus.

Na procura dos mistérios, que nos são permitidos sondar, pelo raciocínio, há um critério certo, um guia infalível: são os atributos de Deus.

Desde que se admite que Deus deve ser eterno, imutável, imaterial, único, onipotente, soberanamente justo e bom, que é infinito em suas perfeições, toda doutrina ou teoria, científica ou religiosa, que tendesse a lhe tirar uma parcela, de um único de seus atributos, seria necessariamente falsa, uma vez que tenderia à negação da própria divindade.

13. Os mundos materiais tiveram um começo e terão um fim.

Que a matéria seja de toda a eternidade como Deus, ou que ela haja sido criada numa época qualquer, é evidente, segundo o que se passa diariamente sob os nossos olhos, que as transformações da matéria são temporárias, e que dessas transformações resultam os diferentes corpos, que nascem e se destroem sem cessar.

Sendo os diferentes mundos os produtos da aglomeração e da transformação da matéria, devem, como todos os corpos, ter tido um começo e ter um fim, segundo as leis que nos são desconhecidas. A ciência pode, até um certo ponto, estabelecer as leis de sua formação e remontar ao seu estado primitivo. Toda teoria filosófica em contradição com os fatos mostrados pela ciência, é necessariamente falsa, a menos que se prove que a ciência está em erro.

14. Criando os mundos materiais, Deus também criou seres inteligentes, a que chamamos Espíritos.

15. A origem e o modo de criação dos Espíritos nos são desconhecidos; sabemos somente que são criados simples e ignorantes, quer dizer, sem ciência e sem conhecimento do bem e do mal, mas perfectíveis e com uma igualdade de aptidão para tudo adquirir e tudo conhecer com o tempo. No princípio, estão numa espécie de infância, sem vontade própria e sem consciência perfeita de sua existência.

16. À medida que o espírito se afasta do ponto de partida, as idéias se desenvolvem nele, como na criança, e com as idéias, o livre arbítrio, quer dizer, a liberdade de fazer, ou não fazer, de seguir tal ou tal caminho, para o seu adiantamento, o que é um dos atributos essenciais do Espírito.

17. O objetivo final de todos os Espíritos é alcançar a perfeição, da qual a criatura é suscetível; o resultado dessa perfeição é o gozo da felicidade suprema, que lhe é a conseqüência, e à qual chegam, mais ou menos prontamente segundo o uso que fazem de seu livre arbítrio.

18. Os Espíritos são os agentes do Poder Divino; constituem a força inteligente da Natureza e concorrem ao cumprimento dos objetivos do Criador para a constituição da harmonia geral do Universo e das leis imutáveis da criação.

19. Para concorrerem, como agentes do poder divino, na obra dos mundos materiais, os Espíritos revestem, temporariamente, um corpo material.
Os Espíritos encarnados constituem a Humanidade. A alma do homem é um Espírito encarnado.

20. A vida espiritual é a vida normal do Espírito; ela é eterna; a vida corpórea é transitória e passageira; isso não é senão um instante na eternidade.

21. A encarnação dos Espíritos está nas leis da Natureza; é necessária ao seu adiantamento e ao cumprimento das obras de Deus. Pelo trabalho que a sua existência corpórea necessita, aperfeiçoam a sua inteligência e adquirem, em observando a lei de Deus, os méritos que devem conduzi-los à felicidade eterna.

Disso resulta que, todos concorrendo para a obra geral da criação, os Espíritos trabalham pelo seu próprio adiantamento.

22. O aperfeiçoamento do Espírito é o fruto de seu próprio trabalho; ele avança em razão de sua maior ou menor atividade, ou de boa vontade, para adquirir as qualidades que lhe faltam.

23. Não podendo o Espírito adquirir, numa só existência corporal, todas as qualidades morais e intelectuais que devem conduzi-lo ao objetivo, ele o alcança por uma sucessão de existências, em cada uma das quais dá alguns passos à frente na senda do progresso, e se purifica de algumas de suas imperfeições.

24. A cada nova existência, o Espírito traz o que adquiriu em inteligência e em moralidade em suas existências precedentes, assim como os germes das imperfeições das quais ainda não se despojou.

25. Quando uma existência foi mal empregada pelo Espírito, quer dizer, se ele não fez nenhum progresso no caminho do bem, é sem proveito para ele, e deve recomeçá-la em condições mais ou menos penosas, em razão de sua negligência e de sua má vontade.

26. A cada existência corpórea, o Espírito devendo adquirir alguma coisa de bem e se despojar de alguma coisa de mal, disso resulta que, depois de um certo número de encarnações, ele se encontra depurado e chega ao estado de Espírito puro.

27. O número das existências corpóreas é indeterminado: depende da vontade do Espírito abreviá-lo trabalhando ativamente pelo seu aperfeiçoamento moral.

28. No intervalo das existências corpóreas, o Espírito está errante e vive a vida espiritual. A erraticidade não é de duração determinada.

29. Quando os Espíritos adquiriram, sobre um mundo, a soma do progresso que o estado desse mundo comporta, eles o deixam para se encarnarem num outro mais avançado, onde adquirem novos conhecimentos, e assim por diante até que a encarnação em um corpo material, não lhes sendo mais útil, eles vivem exclusivamente a vida espiritual, onde progridem ainda num outro sentido e por outros meios. Chegados ao ponto culminante do progresso,gozam da suprema felicidade; admitidos nos conselhos do Onipotente têm o seu pensamento e se tornam seus mensageiros, seus ministros diretos para o governo dos mundos, tendo sob as suas ordens os Espíritos de diferentes graus de adiantamento.

Fonte: Obras Póstumas

segunda-feira, 7 de novembro de 2011

A Indignação dos Espíritas

Por Maria das Graças Cabral

Em face do artigo intitulado “Considerações acerca da Veracidade e da Historicidade da assim denominada Carta de Públio Lêntulo”, tendo como autor o pesquisador Sr. José Carlos Ferreira Fernandes, publicado no Blog intitulado “Obras Psicografadas”, desenvolvo o presente trabalho intitulado “A Indignação dos Espíritas“.

Importante esclarecer aos leitores que o autor do artigo em comento, desenvolve um trabalho de pesquisa de cunho histórico, tendo como objeto de estudo os dados apresentados no livro “Há Dois Mil Anos”, de autoria do Espírito Emmanuel, e psicografado pelo médium Chico Xavier.

Segundo as palavras apostas na apresentação do referido trabalho, é dito tratar-se de pesquisa que “procura demonstrar de forma fortemente convincente que o livro “Há Dois Mil Anos”, “psicografado” por Chico Xavier, não passa de uma completa ficção. Em suma, é uma fraude histórica“. Em seguida, é afirmado que “há problemas desde a completa ignorância da construção dos nomes romanos, passando pela aceitação de documentos comprovadamente falsos e culminando na completa inexistência da entidade que teria ditado o livro, no caso, Emmanuel/Públio Lêntulo“ - acrescentando o texto que “as conseqüências disso para o kardecismo brasileiro, desnecessário dizer, são gravíssimas“. (Blog Obras Psicografadas) (grifei)

No que concerne à pesquisa histórica do artigo em comento, nada tenho a discutir, nem como questionar as fontes apresentadas pelo autor, a correlação de documentos ou entendimentos com o fato histórico aventado, pois não é minha área de conhecimento e pesquisa. Portanto, respeito minhas limitações e procuro não ser inconseqüente com avaliações despropositadas diante do trabalho alheio.

Entretanto, no que concerne ao comentário do autor quando assevera “das conseqüências disso para o kardecismo brasileiro“, não vejo onde, como ou porque, tal constatação iria atingir a Doutrina Espírita, caso o mesmo entenda que “kardecismo brasileiro” seja sinônimo de Espiritismo.

Primeiramente é fato que o Espiritismo tem suas bases estruturadas em cinco livros que compõem as Obras Básicas da Doutrina Espírita, e que nada têm a ver com o romance “Há Dois Mil Anos“ de Emmanuel/Chico, objeto de estudo do autor.

Em segundo lugar, o Espiritismo nada tem a ver com as opiniões pessoais do Espírito de Emmanuel, ou de seu médium Chico Xavier, como individualidades que são, e portanto livres para expressarem seus pensamentos, entendimentos e opiniões.

À esse respeito faz-se por oportuno pontuar que grande parte de tais pensamentos e opiniões não comungam em absoluto com os ensinamentos presentes nas Obras Básicas da Doutrina Espírita.

Nunca é demais ressaltar que todas as mensagens publicadas na Codificação, passaram pelo crivo do gênio racional e científico de Allan Kardec, que aplicou o sistema do Controle Universal dos Ensinos Espíritas, sob a supervisão efetiva de O Espírito da Verdade!

Portanto, se o autor do artigo em comento conhecesse da personalidade séria e investigativa de Kardec, saberia que este, prontamente ao se deparar com as mensagens psicográficas de Emmanuel e/ou André Luiz, teria feito um sério trabalho de pesquisa histórica, e iria com toda a seriedade e imparcialidade, na busca da veracidade ou não, das informações passadas pelo(s) Espírito(s). Quanto aos resultados, fossem eles quais fossem, seriam publicados sem a menor sombra de dúvida na REVISTA ESPÍRITA, com os devidos esclarecimentos e ensinamentos do insigne Codificador.Vale lembrar que Kardec, nunca deixou de publicar na referida revista, tudo o que pudesse ser objeto de análise, estudo e aprendizado para os novos Espíritas.

Confirmando esse entendimento, me reporto ao O Livro do Médiuns, quando o grande Mestre apresenta cinco “Comunicações Apócrifas”, esclarecendo que: “Há muitas vezes comunicações de tal maneira absurdas, embora assinadas por nomes respeitáveis, que o mais vulgar bom senso demonstra sua falsidade. Mas há aquelas em que o erro é disfarçado pela mistura com princípios certos, iludindo e impedindo às vezes que se faça a distinção á primeira vista. Mas elas não resistem a um exame sério.” (L.M, Cap. XXXI, COMUNICAÇÕES APÓCRIFAS, p. 343) (grifei)

Portanto, podemos assegurar que o artigo em comento em nada poderia abalar, ou muito menos por em risco a Doutrina dos Espíritos, codificada por Allan Kardec.

Entretanto, o que realmente choca, entristece, e preocupa aos Espíritas estudiosos da Codificação, foram as DUZENTAS E CINQUENTA E NOVE, contestações indignadas, ensandecidas, desrespeitosas, irreais, infundadas, e superficiais (com raras exceções), postadas por pessoas que se auto intitulavam ESPÍRITAS!

À título de exemplo, transcrevo algumas “pérolas”, para que os leitores analisem e avaliem a quantas anda o Movimento Espírita Brasileiro, ou melhor dizendo, no que se tornou o Movimento Espírita Brasileiro, senão vejamos:

1 - “Benditas sejam as fraudes do Chico e as falsas personalidades de seus guias, – seus alteregos – que conseguiram colocar milhões de desesperançados no caminho da luz, da esperança e da renovação!” (...) “Benditos sejam os mentirosos do Chico, que com seus teores de altíssima energia e vibrações, permearam maravilhosamente a todos que dele se acercavam , – eu inclusive, – e que deram graças a Deus dele ter nascido junto a nós, no Brasil! Volte, Chico, por favor, volte com suas trapaças, milhões o aguardam ansiosamente, irão comemorar o seu retorno à Terra e de seus falsos guias! Quantos outros irmãos serão curados espiritualmente e renovados na fé pela luz-fantasia de Emmanuel, André Luiz e tantos outros!” (Carlos Magno) (Blog Obras Psicografadas)

Observe-se que o artigo em comento, trata-se de uma pesquisa de cunho histórico, e não religioso!

2 - “Olhe, conheci o Chico e convivi com pessoas que o conheceram melhor do que eu, e ninguém jamais falou dele com esse veneno que você destila. Você o conheceu mesmo, se aproximou dele algum dia? Cresceu no espiritismo? Desculpe, não acredito, senão você teria aprendido um mínimo! Ou então dormia nas cadeiras!” (Carlos Magno) (Blog Obras Psicografadas)

Observe-se que o artigo em comento, trata-se de uma pesquisa de cunho histórico, e não religioso!

3 - “Ah, meu. Isso que é perder tempo, mesmo! Eu até admiro o trabalho todo para provar a inexistência de Emmanuel. Já que estamos falando de personagens inexistentes, que tal você postar o livro eletrônico da ateus.net que prova fatalmente a inexistência de Jesus? Daí matamos a pau tudo de uma vez! É o fim. Do Cristianismo e do Espiritismo. Um forte abraço! E coragem: porque nesse país quem fala o que quer, ouve o que não quer. Bem, você já deve ter notado isso. Mas tudo bem! A vida segue. E mais “Emmanuéis” aparecem. Boa diversão!”(Codename V.) (Blog Obras Psicografadas)

Em dado momento os ditos “Espíritas” resolvem “atacar” a moral do autor do artigo, senão vejamos:

4 - “O Sr. José Carlos Ferreira Fernandes por um acaso é aquele da SECRETARIA DE ADMINISTRAÇÃO DA PRESIDÊNCIA DA REPÚBLICA, que foi acusado de gastar R$ 315.902,75 do dinheiro público sem justificatívas plausíveis, e também recentemente intimado a comparecer a depor na CPI a respeito do vazamento do dito Dossiê…..Em caso positivo, vemos que trata-se de um trabalho com lastro não é…. Abraços fraternos……” (André) (grifei) (Blog Obras Psicografadas)

No que concerne à supra citada postagem o intermediador responde:

5 - “Não, não é. E mesmo que fosse, isso em nada macularia seu estudo. O raciocínio que você faz é falacioso, conhecido como ad-hominem, em que ao invés de criticar a obra, critica o autor.” (Vítor) (Blog Obras Psicografadas)

Vejamos agora o posicionamento desta opositora:

6 - (...) “Os “filhotinhos” aos quais me referi são todos brasileiros e, logicamente, mais novos do que Chico Xavier, que foi para os médiuns, o que o Papa é para os católicos. Nenhum médium que se prezasse, debutaria sem pedir a sua bênção“. (...) (Sônia) (grifei) (Blog Obras Psicografadas)

Agora a “Espírita” “ataca” o Sr. José Carlos, através do catolicismo, que parece ser a religião professada pelo dito pesquisador:

7 - (...) “Ah! meu caro José Carlos, o Catolicismo Romano e o Vaticano não merecem isso de mim e de ninguém. Bastam-lhes o horror que semeiam e a peçonha que espalham ao longo de 1.600 anos de dominação e manipulação, tanto de “nobres”, quanto “burgueses”. Com a mesma determinação, desprezam e mantêm propositalmente, na ignorância e na miséria, as massas incontáveis de injustiçados, através de “tratados”, “concordatas” “bulas”, “encíclicas” e outras invenções, com a finalidade principal do enriquecimento ilícito e do poder que vem com o dinheiro. Sem contar, os “milagres” inventados com a mesma vil finalidade.” (...) (Sônia) (Blog Obras Psicografadas)

E assim foram se posicionando os quase DUZENTOS E CINQUENTA E NOVE opositores ESPÍRITAS, diante de um artigo de cunho histórico que procura provar através de uma pesquisa bibliográfica a não existência de um documento e/ou de um personagem dito histórico!

Observem que não compareceu dentre os DUZENTOS E CINQUENTA E NOVE opositores, um único pesquisador, ou intelectual Espírita, que se posicionasse de forma coerente, elegante, equilibrada, acatando ou pondo em xeque, não a Doutrina Espírita, que nada tem a ver com o objeto de estudo do Sr. José Carlos, mas o método de investigação em si mesmo, já que o referido autor só se ateve a pesquisa bibliográfica - ou seja - a única discussão cabível ao caso seria no âmbito científico da pesquisa e só!!!!

Em contrapartida, o leitor depara-se com uma enxurrada de opositores fanáticos, dogmáticos, despreparados que podem ser tudo no mundo menos Espíritas! Pois como se auto intitular Espírita se não estudamos a Doutrina que dizemos abraçar?

De que adianta se apegar ao discurso “piegas” de “meus irmãos vamos nos amar, fazer caridade, ser humildes, perdoar os inimigos, etc.,”, bem próprio do Espírita preguiçoso, da turma do “deixa disso”, (bem diferente de JESUS ou de KARDEC, que nunca tiveram medo de demonstrar sua indignação) e que não têm coragem nem disposição para se debruçar sobre o manancial de ensinamentos trazidos nas Obras da Codificação Espírita?

Se todos os que se auto intitulam Espíritas, se dessem ao trabalho de estudar no mínimo, O Livro dos Espíritos e O Livro dos Médiuns, a Doutrina Espírita não teria tomado os rumos mistificados que tomou, tornando-se uma seita dogmática, que tem segundo a “Espírita Sônia“, um PAPA que seria o médium Chico Xavier; já que todo o Espírita que se preze deve saber no mínimo que o Espiritismo não é uma religião institucionalizada com hierarquia!

Diante do exposto, entendo que precisamos URGENTEMENTE de um movimento em prol do estudo das Obras Básicas da Codificação, para que a Doutrina Espírita não se perca em seus princípios, como aconteceu com os ensinamentos de Jesus.

Diante dos rumos que estão sendo tomados, é fácil imaginar que daqui a um século (ou menos que isso) a humanidade não terá mais que uma remota idéia dos princípios espíritas, posto que as Obras Básicas já estarão totalmente alteradas (como já se tentou fazer com o Evangelho Segundo o Espiritismo), seus princípios desvirtuados, a figura de Allan Kardec obviamente esquecida, e quem assumirá a total representatividade da Doutrina Espírita, será o médium Chico Xavier, e as OBRAS COMPLEMENTARES ditadas pelo Espírito de Emmanuel e/ou André Luiz, serão as obras de referência para o estudo do Espiritismo.

Portanto Espíritas, “despertemos” para realidade que se afigura aos nossos olhos! Ainda é tempo de nos debruçarmos e estudarmos a Codificação Espírita trazida a tão pouco tempo pelos Espíritos Superiores, sob a égide do Espírito da Verdade, para que possamos ter a segurança e a coragem de rechaçar as fraudes.

Precisamos resgatar a Doutrina Espírita, salvando-a da crueldade que se faz quando a deturpam e distorcem seus princípios, objetivando a Morte de sua própria essência! Sim, isso é uma espécie de morte! O extermínio da Doutrina dar-se-á pelo desvirtuamento de seus princípios, privando-se assim as próximas gerações do acesso às verdades consoladoras e libertadoras da Doutrina que veio em meados do século XIX, para alavancar a humanidade de seu estado de ignorância e sofrimento.

Outro aspecto importantíssimo que não se pode relegar a segundo plano, é o momento do retorno ao plano espiritual, quando nos defrontaremos com o Tribunal de Nossa Consciência. Como será desesperador assumirmos que participamos de forma ativa ou omissiva de uma “teia” ardilosamente arquitetada para destruir os Preceitos Espíritas!

Nesse sentido, não poderemos nem sequer argüir em nossa defesa a “ignorância“, pois tivemos em nossas mãos as armas para nos defendermos dela, que eram as Obras Básicas.

Daí, enfrentaremos a vergonha e o remorso no âmago de nosso Espírito imortal! Primeiramente diante de Deus e de nós mesmos. Em seguida, perante Jesus, perante nosso Guia Espiritual, perante Allan Kardec, e toda a plêiade de Espíritos Superiores, como tantos outros que trabalharam na condição de encarnados como médiuns da Codificação, dando tudo de si em benefício do progresso da humanidade!

E nesse momento de dores acerbas, certamente Chico, Emmanuel e André Luiz não estarão presentes para interceder por ninguém, pois estarão provavelmente como todo Espírito errante, prestando suas próprias contas e avaliando seus atos. Se estiverem encarnados, estarão provavelmente, trabalhando pela reconstrução da Doutrina dos Espíritos. Essa é a Lei.

Fonte: Blog Um Olhar Espírita - http://umolharespirita1.blogspot.com/2011/11/indignacao-dos-espiritas.html

quinta-feira, 3 de novembro de 2011

Considerações acerca da Veracidade e da Historicidade da Assim Denominada “Carta de Públio Lêntulo”

Artigo escrito pelo pesquisador Sr. José Carlos Ferreira Fernandes, demonstra que o livro “Há Dois Mil Anos”, psicografado por Chico Xavier, não passa de uma completa ficção, apresentando problemas desde a completa ignorância da construção dos nomes romanos, passando pela aceitação de documentos comprovadamente falsos e culminando na completa inexistência da entidade que teria ditado o livro, no caso, Emmanuel/ Públio Lêntulo.

Eis algumas palavras do Sr. José Carlos sobre seu trabalho:

Meu trabalho nada tem a ver com a existência, ou a não existência, da mediunidade. Também não tem nada a ver com a existência, ou a não existência, duma entidade que se autodenomina “Emanuel”. Meu trabalho procura simplesmente responder à seguinte indagação: esse tal “Emanuel” (seja uma “entidade”, seja um ET, seja o inconsciente do sr. Francisco Cândido Xavier, seja o que for), pelas coisas que narra em “Há Dois Mil Anos”, se encaixa no perfil que ele próprio apresenta de si – o do senador romano Públio Lêntulo, contemporâneo de Cristo, testemunha ocular de fatos importantes ligados à vida de Jesus, fatos esses que registrou a partir do médium Francisco Cândido Xavier? Sim ou não? Eu, por mim, estou firmemente convencido de que NÃO. Esse “Emanuel” pode ter sido tudo, mas não foi um senador romano Públio Lêntulo, contemporâneo de Cristo, testemunha ocular de fatos importantes de sua vida, etc. Se se trata de uma “entidade”, é uma entidade mentirosa, ou galhofeira, ou absurdamente esquecida – ou seja, em qualquer hipótese, não confiável. Que pôde se impor ao “maior médium do mundo”, e passar as suas “mensagens” a toda uma comunidade sem que nenhum intelectual espírita exercitasse o lado “científico” do Espiritismo e as analisasse “cientificamente”; e sem que nenhum espírito “superior” sequer se desse ao trabalho de avisar Xavier, ou o próprio meio espírita, que “Emanuel” era uma fonte, no mínimo, duvidosa.

Porque (infelizmente) não é só a mensagem que importa. Joio se mistura facilmente com trigo, madeiras de terceira com madeiras de lei, e o conjunto nem sempre é facilmente separável. Se a “entidade” (se é que se trata de uma entidade) pôde se enganar, ou mentir, acerca de sua identidade – onde mais se enganou, onde mais mentiu? Não poderia passar mensagens falsas, agasalhando-as no meio de mensagens verdadeiras? Quem é capaz de se enganar, ou mentir, acerca de sua própria identidade, do que mais é capaz?


Adaptado do blog "Obras Psicografadas".

O artigo está disponível para download no formato PDF e possui 52 páginas. Clique aqui para baixá-lo.

Ainda o Andreluizismo

Por Sérgio Aleixo

No texto Sobre André Luiz, demonstrei não ser novidade luizina a menção a “regiões similares à Terra” no post-mortem. Erasto, na Revista Espírita (maio/1863), reporta-se a isso, e São Luís (junho/1862), consoante, já revelara os “mundos intermediários”, “viveiros da vida eterna”, uns mais adiantados, outros menos, de onde os espíritos vêm para se reencarnarem.[1] Pensam alguns, no entanto, haver aí total confirmação a André Luiz, bem como nisto que disse o sábio espírito Mesmer:

O mundo dos invisíveis é como o vosso. Em vez de ser material e grosseiro, é fluídico, etéreo, da natureza do perispírito, que é o verdadeiro corpo do Espírito, haurido nesses meios moleculares, como o vosso se forma de coisas mais palpáveis, tangíveis, materiais. O mundo dos Espíritos não é o reflexo do vosso; o vosso é que é uma imagem grosseira e muito imperfeita do reino de além-túmulo.[2]

O problema está na conclusão apressada dos andreluizistas de que só haveria mudança pura e simples de densidade, sendo tudo o mais igualzinho depois da morte. Eis aí o engano letal. Não lhes permite sequer bem ler Mesmer. Nosso mundo é uma imagem grosseira e muito imperfeita do além, não o contrário! Na Terra é que se precisa, portanto, de comida, de bebida, de reprodução, etc.
Com efeito, não há espíritos urinando, defecando, comendo, tomando banho, casando, senão na ilusão a que “legiões” deles se apegam após a morte, como ensina Kardec. Não nega, desse modo, a existência de regiões com feição terrenal no além; todavia, o enquadramento a que o mestre submete essa vida que lá se fruiria diverge de André Luiz. Kardec esclarece que, sim, “a ilusão das necessidades da carne se faz sentir” e, por isso, “se tem todas as angústias de uma necessidade impossível de satisfazer”.[3]
Na obra luizina, entretanto, não existe tal angústia senão fora dos “muros” de Nosso Lar. Na “colônia”, ao contrário, todos se empanturram de sopa, sucos, frutas e, os menos elevados, “ligados às ciências matemáticas”, chegaram até a conseguir, a certa altura, “carboidrato” e “proteína”, à custa de “intercâmbio clandestino”.[4]

[...] não quer dizer que somente nós, os funcionários do Auxílio e da Regeneração, vivamos a depender de alimentos. Todos os Ministérios, inclusive o da União Divina, não os dispensam, diferindo apenas a feição substancial. Na Comunicação e no Esclarecimento há enorme dispêndio de frutos. Na Elevação o consumo de sucos e concentrados não é reduzido, e, na União Divina, os fenômenos de alimentação atingem o inimaginável [...] o alimento FÍSICO, mesmo AQUI, propriamente considerado, é simples problema de materialidade transitória, como no caso dos veículos terrestres, necessitados de colaboração da graxa e do óleo.[5]

Segundo Kardec, o espírito “cujo perispírito é mais denso” percebe os sons e sente os odores, “mas não por uma parte determinada do seu organismo, como quando vivo”, porquanto "não possui órgãos sensoriais". O perispírito, pois, não tem órgãos, até porque já constitui o órgão sensitivo do espírito; donde Kardec afirmar que, “destruído o corpo, as sensações se tornam generalizadas”, isto é, não mais “se localizam nos órgãos que lhes servem de canais”. A desculpa de que haveria órgãos no perispírito de alta densidade não se sustenta perante as lições kardecianas.[6]
Portanto, a revelação luizina é mero equívoco, não propriamente quanto à eventual aparência das coisas no além, e sim no que respeita às temerárias conclusões das narrativas em prol da fruição de uma vida assim dita tão normal para toda uma turma de espíritos, no mínimo, em estado de completa ilusão, mesmo de alucinação. E os bichos? Deus meu! A codificação kardeciana assegura peremptoriamente que não os há no mundo espírita. De onde vêm, pois, todo aquele zoológico luizino?

O Espírito do animal é classificado após a morte, pelos Espíritos incumbidos disso, e utilizado quase imediatamente: não dispõe de tempo para se pôr em relação com outras criaturas.[7]

O princípio inteligente que animava o animal fica em estado latente após a morte. Os Espíritos encarregados desse trabalho imediatamente o utilizam para animar outros seres, através dos quais continuará o processo da sua elaboração. Assim, no mundo dos Espíritos não há Espíritos errantes de animais, mas somente Espíritos humanos.[8]

No que toca à transcomunicação instrumental, tida e havida como prova das verdades luizinas, apenas constitui mais um meio de contato com o mundo espírita. Não basta que algo oriundo do além seja registrado em meio digital ou eletrônico para saltar à condição de princípio doutrinário. Também aí importa se efetuem confrontos e consequentes enquadramentos em justos limites, nos clássicos moldes kardecianos.
O sectarismo mediunista só evidencia total desprezo por mais este conselho do mestre lionês: “O espírita esclarecido repele esse entusiasmo cego, observa com frieza e calma, e, assim, evita ser vítima de ilusões e mistificações”.[9]



[1] Cf. Sobre André Luiz. 2.1. Aspectos Terrenais do Além-Túmulo. http://ensaiosdahoraextrema.blogspot.com/2010_09_02_archive.html
[2] Revista Espírita. Mai/1865. Dissertações Espíritas. Sobre as Criações Fluídicas.
[3] Revista Espírita. Jun/1868. A morte do Sr. Bizet, Cura de Sétif. A fome entre os espíritos. Sociedade de Paris, 14 de maio de 1868.
[4] Nosso Lar, cap. 9.
[5] Nosso Lar, cap. 18. Grifos meus.
[6] O Livro dos Espíritos, 257. A Gênese, XIV, 22.
[7] O Livro dos Espíritos, 600.
[8] O Livro dos Médiuns, 283.
[9] O Que é o Espiritismo, 92.

Fonte: Ensaios da Hora Extrema - http://ensaiosdahoraextrema.blogspot.com/2011_08_04_archive.html